WBC

Vitali Klitshcko, alcalde de Kiev, la capital de Ucrania, oficialmente se encargó de declarar inaugurada esta convención entre aplausos, entusiasmo y entrega de un público en su mayor parte boxístico, que llenó el lugar especialmente adaptado para los efectos mencionados.
El excampeón mundial de peso pesado habló en su calidad de gobernador de la ciudad, y lo hizo más que bien, recibiendo los aplausos a los que estaba acostumbrado desde que fue un superestrella de los cuadriláteros.
Sin embargo, el momento estelar de la reunión llegó cuando Klitschko y uno de sus antiguos contrincantes, el también excampeón del mundo, Lennox Lewis, llegaron hasta el escenario con guantes puestos  y eso que llaman diadema, que no es más que un micrófono portátil, y empezaron a comentar la batalla qué sostuvieron el 21 de junio de 2003 y que ganó el segundo por nocaut técnico en 6 rounds debido a heridas sufridas por el ahora político ucraniano.

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Ambos la siguieron round por round, golpe por golpe “ me lanzaste un upper” decía uno , “no es cierto, fue un gancho” contestaba el otro y así se fueron hasta el final, observando el choque reproducido en su totalidad en una pantalla gigantesca en el fondo del escenario.
Ed difícil reproducir por medio de palabras el entretenimiento y la emotividad que produjo esto que ya forma parte de la historia y los recuerdo del boxeo. La gente estuvo atenta a todos los movimientos, todas las palabras, todas las expresiones de los grandes expeleadores.
El resto tuvo partes sobresalientes cómo el desfile de banderas, un homenaje-recuerdo para los que partieron al más allá durante este 2018, varios videos en los que se dio a conocer mucho de las labores qué el Consejo Mundial de Boxeo, lleva a cabo, en algunos de sus comités como el WBC Cares, Médicos y programas afiliados como Scholas Ocurrentes, Beyond Sports, boxeando sin cadenas, boxeando con valores, seminarios de jueces y réferis, etc.

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Bella, entretenida y “muy cálida” la apertura de la convención 56 del WBC